Escuela de padres

¿A qué jugamos?

Una de las paradojas de nuestro tiempo es el hecho de que los niños jamás tuvieron tantos juguetes y en cambio nunca se habían mostrado tan aburridos y desinteresados por los mismos como ahora.  Y esto es grave, porque el juego es vital para el niño.  Es la herramienta más potente para favorecer su desarrollo y su maduración, ya que le ayuda a aprender cosas tan importantes como pensar, crear, imaginar, razonar, compartir o respetar el turno.

 

La industria lógicamente invita al consumo, sirviéndose para ello de atractivos anuncios televisivos.  En muchos casos, sin embargo, se trata de juegos que convierten al niño en un espectador pasivo y que poco valor educativo le aportan.  ¡No os dejéis engañar!  El niño prácticamente no necesita juguetes para jugar.  Los niños prefieren muchas veces inventar juegos a partir de objetos más sencillos, sobre todo porque les da mayor libertad y estimula así su imaginación.

 

Este tipo de juego es tan importante en la vida de los niños que conviene que tengan un espacio para poder dearrollarlo, pero sobre todo que dispongan de un tiempo para dedicarlo a jugar y aprender así, todo lo que el juego nos ofrece.

Llenar la jornada de los niños con actividades extraescolares hasta el extremo de que no tengan tiempo para jugar en casa, es una de las mayores privaciones a las que podemos someterles.  El juego es lo que les prepara para aprendizajes posteriores.  Es la base y, por lo tanto, cuanto más sólida mejor.  Les ayuda a asimilar la importancia de respetar las reglas y aumenta su capacidad de atención.  Aprenden a conocerse a si mismos, a saber sus limitaciones y sus puntos fuertes y a profundizar en su autocontrol y en su aceptación.

 

Si todos fuésemos conscientes de la importancia que tiene el juego en la educación de los hijos, se evitarían muchos casos de déficit de atención, de problemas de conducta y de dificultades escolares.

Enseñar a los hijos a ser responsables

El mejor regalo que le podemos hacer a nuestro hijo para su futuro es ayudarle a hacerse responsable de sus actos.  Sin embargo, a muchos padres les da miedo dar responsabilidad a sus hijos, porque no confían en sus capacidades y temen que se equivoquen.  Son padres que inconscientemente no permiten que los hijos vayan asumiendo sus responsabilidades y suelen caer en los siguientes errores:

  • les recuerdan las cosas, cuando ellos "se olvidan".
  • lo hacen ellos mismos, porque es "más sencillo y más rápido".
  • subestiman la capacidad de los hijos.
  • aceptan que los niños se califiquen a si mismos de incompetentes.
  • hacen cosas por sus hijos para que ellos les quieran.
  • creen que sólo los padres que trabajan duramente y hacen un montón de cosas por lo hijos son "buenos padres".

Enseñar a los niños a ser responsables requiere un ambiente especial en casa y en la escuela.  Se trata de conseguir un ambiente que les ofrezca información sobre las opciones entre las que deben escoger y las consecuencias de cada una de ellas y que les proporcione también los recursos necesarios para elegir bien.

La responsabilidad conlleva ser autosuficiente y saber defenderse con seguridad y confianza en uno mismo.  Se el niño se ve capaz de conseguir sus objetivos, se reforzarán sus sentimientos de autoestima.  Un niño no se vuelve responsable de golpe sino que será un proceso lento y continuo y esto a veces requerirá tolerancia y paciencia por parte de los adultos.

Para ayudarles en este proceso es sumamente importante que, una vez asignadas ciertas obligaciones, los padres no vuelvan a hacerse cargo de las tareas encomendadas, ya que así sólo conseguirán confundir al niño.

 

La vuelta al cole

​Después de una larga temporada de vacaciones, siempre es difícil volver a la normalidad.  Si nos cuesta a los adultos, ¿cómo no les va a costar a los más pequeños?

Por esta razón es importante que los padres sean capaces de transmitirles a sus hijos la visión más positiva de lo que representa ir a la escuela.  Frente a un primer día de un nuevo y desconcertante curso académico se suele generar un ambiente tenso y lleno de inquietudes, sobre todo en los más pequeños.  Les ayudará mucho, si perciben confianza y seguridad y que se fomente en ellos su autoestima y un generoso entusiasmo hacia la nueva etapa escolar.

Conviene explicarles detalladamente qué les espera en su primer día de clase y al mismo tiempo atender y escuchar sus miedos para poder tranquilizarlos.  En el caso de los más pequeños, es importante que sus padres los acompañen al colegio los primeros días de clase, aunque más adelante lo acabe de hacer alguna otra persona.  También será muy útil el hecho de preparar juntos la mochila y el material necesario para las diferentes materias y actividades.

Los niños mayores deberían ayudar en la compra de los libros de texto y del material escolar así como forrar los libros y poner en ellos su nombre.  Esto nos brindará la oportunidad de hojear juntos los libros nuevos y así conseguir que se empiece a familiarizar con ellos y que se despierte en él  un cierto interés por utilizarlos.

Pero lo más importante será que les demostremos nuestro cariño siempre que tengamos ocasión y que nunca los amenacemos con frases como "ya verás cuando.....cuando vayas al cole".

Para nuestros hijos volver a la escuela ha de ser un momento especial y deberíamos procurar que  lo vivan con ilusión y entusiasmo, generando como padres una actitud positiva frente al nuevo curso.

El reto de aprender a leer

La mayoría de niños espera con ilusión el momento de empezar a leer y es realmente asombroso, lo mucho que aprenden en poco tiempo.  Sin embargo, unos cuantos no avanzan al mismo ritmo y acaban descolgados del resto de la clase.  Lo que en un principio les parecía atractivo, se convierte en un calvario.  Su motivación inicial va dejando paso a la desilusión.  Es una lucha por encontrar algún sentido a este mundo caótico de símbolos indescifrables para ellos.

Ante su dificultad, los padres se angustian y existe mucho desconcierto a la hora de actuar.  Ésta es la razón por la que normalmente se pierde un tiempo precioso.  No se suele consultar con un profesional hasta que el niño se encuentra en 3º de Primaria con los primeros síntomas de fracaso escolar.

Aprender a leer requiere poner en juego todas las funciones madurativas básicas.  Las dificultades pueden deberse a múltiples causas.  Una muy común es la precipitación del inicio del aprendizaje de la lectura.  Si esto se junta con la ausencia de un trabajo madurativo consistente, el niño se encontrará con que le faltan las herramientas necesarias para poder leer.  La noción temporal y la noción espacial han de estar bien desarrolladas y el niño ha de tener muy claros los conceptos de derecha/izquierda.

Además necesitará un vocabulario básico que le permita comprender las instrucciones.  También será importante su nivel de razonamiento, su poder de atención y su memoria.  Todo esto se tiene que haber trabajado antes con él, a través del juego.

Leer, además, requiere capacidad de esfuerzo.  Por lo tanto, también hay aspectos de personalidad del niño, que dificultan el aprendizaje de forma considerable, como por ejemplo la ansiedad, la inseguridad, la baja tolerancia a la frustración o la dependencia excesiva.

Si se trabaja desde la prevención, interviniendo desde el inicio de la dificultad, en pocos meses se soluciona el problema.  En caso de que persistiese el problema, a pesar del tratamiento, es probable que se trate de una dislexia orgánica.  Pero incluso en este caso, es importante intervenir precozmente.  En cambio, si se espera demasiado, pensando que ya madurará por si solo o que lo conseguiremos por la fuerza, el problema se irá haciendo cada vez mayor y más difícil de solventar.  Es probable que el niño acabe cogiendo manía a la lectura y esto es lo peor que puede pasar.  A la larga, su fracaso repercutirá en su autoestima, afectando seriamente su nivel de felicidad y sus relaciones con los demás.

En la lectura está todo el futuro académico del niño, ya que, sin una buena comprensión verbal, está condenado al fracaso.  Están en juego demasiadas cosas como para dejarlo en manos del azar.

© 2023 by Alternative Medicine

  • b-facebook
  • b-tbird
  • b-googleplus