• Dagmar Hofert, Psicóloga

EL NIÑO ANTE EL DIVORCIO

Está claro que la separación de los padres siempre afecta emocionalmente a los niños, tengan la edad que tengan. Sus reacciones pueden ser diferentes según su nivel de desarrollo, pero siempre tendrán que elaborar su duelo. Una separación siempre genera malestar y estrés, no sólo en los niños sino que también en sus padres. A menudo se llega a la separación tras una larga época de discusiones entre los progenitores que pueden prolongarse durante algún tiempo después, dejando al niño en el centro del conflicto.

Además la separación suele conllevar una serie de cambios que pueden afectar a su desarrollo:

  • Es posible que haya un cambio de vivienda y de escuela, lo cual implica nuevos maestros, nuevos compañeros, nuevos vecinos.

  • El poder adquisitivo de la familia puede disminuir, de modo que el estilo de vida al que el niño estaba acostumbrado, desaparece.

  • Cada progenitor aportaba al niño unas habilidades, conocimientos y normas que le eran beneficiosas y por supuesto cariño y ahora el niño se verá privado de una parte de ellas, puesto que el que no tenga la custodia, no estará con el niño el tiempo suficiente para potenciarlas. En el caso de la custodia compartida, surgirán otras dificultades, por el hecho de tener que cambiar cada semana de vivienda, habitacion, funcionamiento familiar, etc.

  • A veces, desgraciadamente, puede existir un ambiente de críticas, malentendidos y discusiones no sólo por parte de los progenitores sino por otros miembros de la familia y que siempre generan en el niño mucho malestar. Esto puede afectar su rendimiento académico y repercutir en su autoestima y esto a su vez puede llegar a crearle dificultades sociales o problemas emocionales más o menos serios.

¿Qué podemos hacer para ayudar a nuestro hijo ante una situación así?

Será importante actuar de la siguiente forma para que la separación sea lo menos traumática posible:

  • Dejar muy claro que el divorcio es una cosa entre los adultos y que los niños no tienen absolutamente nada que ver ni son los causantes de las desaveniencias entre sus padres.

  • Repetirles una y otra vez que, aunque los adultos hayan decidido vivir separados, seguirán siendo sus padres y no dejarán nunca de quererles.

  • No les obliguéis nunca a tomar partido por uno de los progenitores. Habrá que ser a veces MUY GENEROSO y no criticar jamás al otro ni utilizar a los niños como mensajeros entre una casa y la otra.

  • Es importante intentar "mantenerse unidos" ante todo lo que afecte la crianza de los hijos.

  • Una separación siempre produce inseguridad y ansiedad en el niño, igual que ocurre en los adultos. Para ayudarle a restablecer la sensación de seguridad conviene hacer el mínimo de cambios en la rutina diaria del niño.

UNA ÚLTIMA REFLEXION:

Si realmente queréis lo mejor para vuestros hijos, no dudéis en dejar a un lado rencores, deseos de venganza, sentimientos de odio ... Pensad que es posible dejar de ser pareja, pero jamás renunciar a ser padres.

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© 2020 Dagmar Hofert

Dagmar Hofert

Psicóloga sanitaria col. nº 11699

(+34) 651 88 11 66

dhofert@centremedicalella.com

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